Mail abierto de un Relaciones Públicas 1.0 a uno 2.0

Querido amigo…

Los profesionales de  las relaciones públicas llevamos unos meses sin dormir. Normalmente, los clientes nos piden cosas imposibles y  muchas veces las conseguimos porque es nuestro trabajo hacerlas posibles. Pero aún hay ocasiones en que nos encontramos  completamente perdidos y no sabemos cómo dar  respuesta a peticiones específicas de los que pagan nuestras facturas.

Ahora nos piden que hagamos todo lo posible porque su marca, servicio y/o portavoces aparezcan reseñados positivamente en los blogs más relevantes. Nos enfrentamos a una situación totalmente inédita en donde todo lo que hemos aprendido en la universidad y con la experiencia no nos sir ve  absolutamente para nada.

Si siempre hemos hablado con los periodistas de toda la vida, ahora nos tenemos que intentar ponernos en contacto con cientos de personas que no conocemos. Y,  sí,  son cientos… o hasta mi les. Un nutrido grupo de desconocidos que ahora resulta imprescindible tenerlos en cuenta en nuestras estrategias de comunicación.

No lo entiendo.  Ya tenemos una forma de actuar  en el  sector. Poco a poco hemos ido ganando terreno, notoriedad e incluso cada vez más gente nos deja de identificar con las personas que se ponen fuera de los garitos  a repartir chupitos.

¿Por qué lo que hemos aprendido con tanto esfuerzo lo tenemos que poner en duda por un puñado de blogueros que escriben sobre cosas que sólo a ellos les interesan?

Escribir una nota de prensa,  enviarla  a un base de datos de los principales medios, llamarles a los periodistas para comprobar que han recibido la información, intentar colocar una entrevista con un portavoz y  luego esperar  a que nuestro esfuerzo dé frutos en forma de centímetros cuadrados en  los principales periódicos o en las  revistas de moda, o como segundos en conocidos programas de radio y televisión. ¡Eso es lo que se hacía toda la vida!

Todo se hacía mecánicamente y los resultados eran más o menos previsibles cuando se trataba de empresas importantes y las que no eran especialmente conocidas se contentaban con salir de  vez en cuando en alguna  revista sectorial.

Este proceso seguirá igual durante un tiempo… Pero, ¿y qué hacemos con los blogs?

No hay una base de datos de  todos los blogs en donde  se indique una forma de  contacto habitual,  ni que  los  agrupe por  temáticas o que nos ofrezcan sus datos de audiencia auditada.

Además,  sucede que muchos blogueros que ponen en aprietos a nuestros clientes ni siquiera están ubicados en España. Algunos están escritos en  inglés desde EEUU o Gran Bretaña o los escriben en castellano  en  cualquier punto de Latinoamérica.

Si en algún caso  tengo que hacer una convocatoria  con blogueros,  ¿tendré que ponerme en  contacto con los que están en Málaga, Buenos Aires,  Silicon Valley o Ciudad de México?  Si tengo que enviar una nota de prensa,  ¿tendré que remitirles pesadas fotografías para que  ilustren  la noticia en sus blogs?  Si los invito a que hagan un  viaje  al extranjero, ¿cómo controlar que no sólo no sean críticos con mis clientes, sino que incluso no se quejen del trato recibido por parte de la agencia de relaciones públicas?

Por  favor,  amigo, ayúdame.

Sé que tú  tienes un blog  y que de vez en cuando  te  reúnes con esos  frikis en reuniones en los que todos se hacen fotografías,  presumen sus cacharros de última tecnología y hablan en un lenguaje que se me escapa por completo.

Recurro a  ti, porque  los jefes no me han dicho nada  al respecto y me han dejado  sólo ante el peligro.

Sé que estoy pidiendo que me descubras secretos que para ti representarán una auténtica ventaja competitiva, pero no sé qué más hacer ante la impaciencia de los clientes y el rechinar de dientes de mis  jefes.

Espero que percibas mi  auténtica preocupación  y te apiades de un  relaciones públicas 1.0. Creo que se dice así…

En espera de tu respuesta te envío un cordialísimo saludo.

Firmado….

Fuente: Octavio Rojas Orduña en  El futuro es tuyo. E-book colaborativo. Bajo licencia Creative Commons.

Foto: Flickr de Octavio.

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